Plaza del Pilar

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

LA PLAZA DEL PILAR

Tiene mucha historia local la plaza del Pilar. Tanta que cualquiera de nosotros habrá leído o escuchado a sus mayores que el pozo que en ella existe, donde se ha venido colocando muchos años la terraza de verano del Bar Ideal y muy próximo a donde estuvo instalado en los años treinta el kiosco de prensa y novelas de Manuel Barba, es el famoso que diera nombre a la primitiva aldea de Pozuelo de Don Gil, sobre la que el rey Alfonso X el Sabio, fundara, hace más de siete siglos, a Villa Real. Como también se recordará, dicho pozo ha servido en ocasiones para llenar de agua los tanques con los que regar las calles y los jardines en época de escasez.

Quizá haya sido la plaza del Pilar el conjunto urbano que mayores transformaciones ha sufrido a lo largo de los dos últimos siglos, en la capital. El Pilar, como de siempre se le ha llamado, con ligereza interferencia del nombre de Plaza de Cervantes por algún Ayuntamiento, al colocarse en el centro la estatua del autor del "Quijote" durante algunos años, que realizara con acierto el escultor local Felipe G. Coronado, desaparecido prematuramente, el Pilar, decimos, tuvo en tiempos una barandilla de hierro que la circundaba, al estilo de la que también existía en lo que hoy son jardines de San Pedro y también el Paseo del Prado, que después fue suprimida en la reforma a principios de los años sesenta después vuelta a colocar y finalmente cambiada otra vez. Por ser el Pilar la parte más baja de la ciudad, a ella concurrían todas las aguas de buen número de calles -Ciruela, Gato (Montesa hoy), Jaspe (Hernán Pérez del Pulgar), Mejora (Ramón y Cajal)- por lo que tan pronto caían "cuatro gotas" ya estaba inundado, pues las primitivas alcantarillas que del Pilar hacían discurrir el agua de lluvia a la llamada Cava, no tenían sección suficiente para recoger todo el volumen de agua cuando la lluvia era intensa, lo que sucedía con bastante más frecuencia que en la actualidad.

Una vez que se realizó el alcantirallado en las principales calles de la ciudad, en los años 30, por feliz acuerdo de la Corporación Municipal de aquel entonces, se palió en parte el problema, pero de todas formas, cuando descarga una tormenta o se produce un persisten temporal, no se ha conseguido evitar que en toda la zona del Pilar se produzcan inundaciones.

¡Plaza del Pilar! Quien te ha visto y quien te ve... La verdad es que es una plaza moderna, sobre todo después de la última y acertada reforma inaugurada en junio de 1985, en estilo de gran ciudad, cuidada en los más mínimos detalles, con bella jardinería, que no tiene nada que ver con aquella otra.

Ahora, en el centro de la plaza tan animada siempre, tiene instalada la estatua de Don Quijote de la Mancha, obre lograda del escultor local Joaquín García Donaire, por nacimiento, que no por categoría, que es universal. Por otra parte, la supresión de la circulación rodada en los años sesenta por la calzada que daba al bar España, permitió la ampliación del espacio destinado a terrazas, que suponen un respiro para tantos ciudarrealeños y visitantes en los días y noches del largo verano que padece nuestra tierra.

Y vamos ya con nuestros recorridos al antiguo comercio y demás establecimientos de uno u otro género, de la plaza del Pilar en los años diez al treinta poco más o menos. En la casa número 1 estuvieron muchos años las dependencias de la acreditada firma Ayala, dedicada a negocios de cereales y harinas, y alta dirección de las empresas de electricidad, que por aquel entonces, tenía "la fábrica de luz" en un edificio de las calles Lanza y Cardenal Monescillo, ya demolido.

En este número 1 del Pilar tenía su despacho el prestigioso doctor en Medicina don Federico Fernández, jefe provincial de Sanidad durante un largo periodo, que tanto empeño puso en que Ciudad Real se abasteciese de agua del Valle de los Picones, de finísima calidad, pero con insuficiente caudal. Sobre este antiguo inmueble y previo un notable ensanche en sus tres fachadas, se construyó a últimos de los años 60 el moderno edificio moderno "Cervantes", uno de los rascacielos de Ciudad Real, al que la gente conoce por "La Torre", sobre el que tanto se discutió por no pocos. En el se hallan una sucursal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid y varias oficinas y consultas.

La sucursal del Banco Español de Crédito, edificio relativamente moderno, alrededor de los años 30, se levantó sobre el solar que antes ocupaba un inmueble con auténtico estilo provinciano, destinada a casino o restaurante, con su amplia terraza dando frente al Pilar y al principio de las calles de Mejora, Jaspe, hoy Ramón y Cajal y Hernán Pérez del Pulgar. El primitivo restaurante -luego fue bastantes años el Casino Artístico- se llamó también Café Espinós, que así se apellidaba su propietario. En él había salas de juego, que alternaba con actividades de tipo cultural, pues en él se estableció el primer Ateneo con que contó Ciudad Real y del que fueron presidentes don Alfredo Badia Fox, prestigioso médico, y don Arturo Gómez Lobo, culto abogado. Por cierto que hemos oído referir una curiosa anécdota relacionada con dicho círculo. En sus amplios salones se organizó el año 19 un cotillón-baile de gala con motivo del Carnaval, al que concurrieron la "crema" de la capital y algunos pueblos próximos, que así se decía entonces al referirnos a las más distinguidas familias. Los trajes de etiqueta en los caballeros y los de noche en las señoras constituyeron un auténtico derroche de buen gusto. Pues bien, un joven de los más "peras" de entonces, Pepe Vázquez, hermano de Carlos, el ya famoso pintor, se presentó en el baile con una chistera de siete reflejos y un frac de corte irreprochable, cuyo género era... arpillera. Ni que decir tiene que fue la sensación del baile y el buen golpe muy comentado.

Pasada la calle del Jaspe se construyó el edificio destinado a sucursal del Banco de España, que ha sido cerrada en 1985, al construirse otro edificio funcional y con toda clase de seguridades en las proximidades de la puerta de Santa Maria. La sucursal del Pilar fue inagurada en enero de 1904. Con ella se daba categoría y porte a la provinciana plaza, pues el edificio, con fachada de ladrillo rojo bien combinado con otros materiales, hacía juego con otras edificaciones del Pilar. Tenía y aún puede verse, un amplio pasillo de separación con la casa siguiente, sin duda en evitación de posibles robos por el procedimiento del butrón.

En el número 4 estuvo muchos años la Gestoría Correduría de don José Cruz Prado, destacada personalidad local, que fue alcalde de Ciudad Real desde el I de enero al 13 de noviembre de 1918 y posteriormente desde el 1 de abril de 1920 hasta el 13 de junio de 1922, con un breve interregno en que fue sustituido por el primer teniente de alcalde, don Juan Medrano Rosales. A Cruz Prado se debe la creación del Parque de Gasset, al que dio este nombre por ser un amigo y seguidor del político liberal don Rafael Gasset y Chinchilla, tan estimado en la capital y en buena parte de la provincia, por la que fue diputado a Cortes en varias legislaturas y naturalmente ministro de Fomento en distintos Gobiernos. En el citado edificio estuvo después la Gestoría Calahorra y dos establecimientos comerciales: Maiga especialmente en ropa para niños, y la Papelería Torregrosa. El inmueble fue demolido hace unos años y el solar, modestamente urbanizado, espera sin duda una futura ampliación de la plaza del Pilar, como nos consta hay un proyecto durmiendo el sueño de los justos en las oficinas municipales de Arquitectura.

En la esquina de las calles del Gato (hoy Montesa) y Ciruela, donde actualmente está la farmacia que fuera de don Marino Fernández, se estableció en el año 1922 la primera sucursal del Banco Español de Crédito en Ciudad Real, ocupando las tres plantas de la casa, que aún subsiste en su misma estructura.

Saltando la calle de Ciruela, llegamos a la antigua Residencia de la Compañía de Jesús, los padres jesuitas, sobre cuyo solar se ha construido un moderno y magnifico edificio por la empresa García del Castillo Hermanos y en cuya planta baja quedó instalada la sucursal del Banco de Vizcaya y un establecimiento comercial.

En el número 6, donde tuvo vivienda el doctor don Manuel Messía de la Cerda, fue anteriormente la casa y oficinas de don Joaquín García Gil, acreditado corredor de Comercio. Al poco tiempo del término de la guerra civil, en 1939, el palacete de don Manuel Messía fue adaptado para oficinas de la Delegación Provincial del Instituto Nacional de Previsión. Años más tarde el inmueble fue demolido y en su lugar -también con fachada a la avenida del Rey Santo y pasaje de Gutiérrez Ortega- ampliado con otros solares, se construyó una moderna mole de cemento que hoy alberga parte de los servicios de la Seguridad Social.

La casa número 7 tuvo bastantes años, en uno de sus bajos, al Club de Cazadores de Ciudad Real y una industria de gaseosas de Manuel Morales y en los años 40 a la Delegación de la Mutua General de Seguros. Como casi todos los inmuebles del Pilar, esta casa fue demolida y en su lugar se construyó una de varias.

En el número siguiente estuvo bastantes años la fotografía de Vicente Rubio, después el taller del Marmolista La Osa y posteriormente el bar "Los Faroles", que tiene como sigan la "casa de los bocadillos", y una armeria. En el número 10, donde actualmente se halla el acreditado bar-restaurante "España", de la familia Cárdenas y hoy con el orondo popular Fernando al frente, hubo una barbería y otros locales, hasta llegar a la esquina que primeramente ocupara la sucursal del Banco de Bilbao y en la actualidad, tras la construcción de un nuevo edificio, el Banco Popular Español, tras pasar el Bilbao a la avenida de Alarcos. En la llamada taberna de Chin, allá por el año 10, hubo un sangriento suceso del que fue víctima un crupier, pues por esas fechas estaba autorizado el juego.

Por último, todo el frente de fachada continuación de General Aguilera, lo ocupaba el palacete construido con el mismo estilo que el edificio de la Diputación, en el que vivió mucho tiempo doña Marianista, como cariñosamente se la conocía, en cuyo piso bajo se estableció el Banco de Albacete, hasta su fusión con el Banco Central, continuando este en el mismo lugar una vez construido un moderado edificio de bastantes plantas.

Terminamos esta referencia a la plaza del Pilar con una cuarteta que fue fruto de varios poetas locales, en una de sus reuniones al aire libre, en las noches del largo y tórrido verano manchego. Decía así:

En la Plaza del Pilar

muy pronto te encontrarás,

el Banco, los Jesuitas,

Pepe Cruz y el restaurán.