Se puede situar su construcción en el estilo gótico entre los siglos XIII y XIV, coincidiendo con el período de crecimiento de Ciudad Real.
Este santuario está dedicado a la Virgen Nuestra Milagrosa Madre y Santísima Virgen de Alarcos, celebrándose en ella la Romería de Alarcos el lunes de Pentecostés. También se celebra en el santuario San Isidro Labrador.
Su planta es de cruz latina y está dividida en tres naves de altura desigual. La nave principal es más alta y ancha que las laterales y están separadas entre ellas por diez pilares macizos de base octogonal que sirven de soporte a ocho arcos apuntados, construidos con piedra caliza.
Tiene tres portadas; la primera, en el lado de epístola, y la segunda a los pies de la iglesia, tienen arcos apuntados sobre jambas de sillería; la tercera, en el lado del evangelio tiene un arco rebajado, alfiz y está construida enteramente de ladrillo. A los pies del templo y sobre la puerta se abre un rosetón de tracería, compuesto por diecinueve lóbulos y todo él encerrado en un marco rehundido de forma cuadrada.
La techumbre se encuentra muy restaurada y está formada por un artesonado muy simple; el original era de traza mudéjar con alfarjes pintados tal y como aparecen en una de las capillas laterales.
A partir de este momento, la ermita ha sufrido diversas transformaciones arquitectónicas que han configurado su estado actual.