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Eduardo Matos Barrio

Eduardo Matos Barrio, (Madrid 1904 - Ciudad Real 1995)

         Eduardo Matos Barrio nace en Madrid el 30 de septiembre de 1904 en la calle Barco 10 (domicilio de sus abuelos maternos), siendo inscrito en el Registro Civil del distrito centro de Madrid, tomo 42, pág. 520 (Nacimientos). Fue hijo único de Eduardo Matos Cuesta y Águeda Barrio García. En 1908, por motivos profesionales de su padre -alto funcionario del Reino-, se traslada a Barcelona, donde reside en un principio en la calle Floridablanca 142 y después en la calle Cortes Catalanas 403, chaflán a Vilamarí.

          Eduardo Matos terminó sus estudios y entró como aprendiz aventajado del internacional y conocido fotógrafo Rafael Areñas, que poseía estudio en la calle Diputación y más tarde en el Hotel Ritz, del que heredó sus conocimientos fotográficos, interesándose igualmente por el periodismo y las humanidades.

          Realizó el servicio militar en el Castillo de Montjuich, como alférez de complemento, entre los años 1925 a 1926; debido a una disputa en defensa del honor de una dama, le dañaron el ojo derecho y lo perdió, situación que no le impidió dedicarse después al periodismo y la fotografía.

          En el año 1929, el Ayuntamiento de Barcelona le encargó la redacción e ilustración fotográfica de la Guía Oficial de la Exposición Internacional, que se tradujo a varios idiomas. En el mismo año fue contratado como redactor del diario informativo de la Ciudad Condal Las Noticias, donde ya venía trabajando, ocupándose de las páginas de sociedad, vida cultural y redacción política. Tuvo como compañero de periódico durante muchos años a Luis Marsillach Burbano (padre del actor y director teatral Adolfo Marsillach).

          Contactó con el mundo intelectual de aquella Barcelona de los años veinte y treinta, entre ellos " Ortega y Gasset, Unamuno, Menéndez Pida¡, Machado y algunos conocidos artistas, de los que conservaba una modesta colección con obras de Grau Sala, Bagaría, Ramón Casas, Salvador Dalí, José Clará, Benlliure, Llimona, Joaquín Mir..., también mantuvo amistad con los artistas Canals, Carlos Vázquez, Vicente Navarro, Vila Puig, Jaume Mercadé, Vaireda, Rusiñol y especialmente con los cantantes Marcos Redondo y Raquel Meller y el violonchelista Pau Casals, siendo contemporáneo e igualmente amigo de los también fotógrafos Antoni Campanya Bandranas, Claudi Carbonell, Pere Catalá Pic, que fue compañero de formación en el estudio de Rafael Areñas, Alejandro Merletti Quaglia, Agustí Centelles, Josep Masana y José Ortiz-Echagüe. Por otra parte, frecuentó también la amistad de Xavier Corberó Trepat (fundador de las Industrias Corberó) y los hermanos Roviralta, pioneros de las uralitas en España.

          En septiembre de 1934 entrevistó al Cardenal Pacelli a su paso por Barcelona en viaje a Buenos Aires, años más tarde esté purpurado fue elevado a Sumo Pontífice de la Iglesia con el nombre de Pío XII. También recogió en sus crónicas a Cambó, Prat de la Riba, Maciá, Durán y Ventosa, General Primo de Rivera, Companys, Calvo Sotelo, Lerroux, Gil Robles y Azaña, que le regaló un pasacorbatas que conservó hasta sus últimos días. Mantuvo amistad con el rey Alfonso XIII del que guardaba algunos objetos personales además de fotografías (entre ellos un cigarrillo que le regaló en el transcurso de una entrevista). Presenció como enviado especial las ejecuciones de los militares revolucionarios capitán Galán y teniente García Hernández, efectuadas el 15 de diciembre de 1930.

          Testigo de numerosas corridas de toros, se interesó por la fiesta nacional, que reflejó en sus crónicas. Conoció a toreros famosos de la época entre ellos El Gallo, Manuel Jiménez Chícuelo y al mejicano Luis Freg, firmando las críticas taurinas con el seudónimo de Garapullo.

          En Barcelona vivió el 6 de octubre de 1934 la proclamación, desde el balcón de la Generalitat, del Estado Catalán de la II República Federal Española por Lluis Companys, hecho que registró con el periodista Nieto, corresponsal del diario El Debate.

          El estallido de la guerra civil alterará profundamente la biografía de Matos y acabará marcando el resto de su vida. Se conserva un pequeño anónimo manuscrito y sin fecha (se reproduce en este libro) que dice "Debes de salir de esa el jueves día 18 en el tren expreso de las 5 de la tarde (...)", lo que unido al clima político de amenazas verbales de extrema izquierda contra su vida que venía soportando por esos días y que eh propio Matos nos relató, viene a demostrar eh serio peligro que debió correr en aquel ambiente de violencia y explica su huida de Barcelona eh mismo día del alzamiento militar, para llegar a Ciudad Real eh día 19, como él mismo ha dejado escrito en uno de sus textos, que también incluimos. Prueba de esos peligros es que su padre, que ostentaba un cargo de responsabilidad institucional en orden público, es asesinado en Barcelona eh día 20, junto con eh general Barrera.

          La causa última de por qué Matos elige Ciudad Real, una población pequeña y tranquila del interior, muy ruralizada todavía, tan diferente a ha metrópoli de Barcelona, y en donde nadie he conocía, no está del todo documentada. Si hemos de seguir lógicamente eh testimonio de su protagonista, Matos ha escrito que desde aproximadamente mediados de 1936 compartía eh periodismo con otro empleo en una compañía de seguros ("eh periodismo como profesión era algo ruinoso", afirma), de lo cual consta un doble nombramiento como inspector provincial o delegado territorial de La Anónima de Accidentes y de ha Caja de Previsión y Socorro, firmado en Barcelona con fecha 14 de mayo de 1936 y rezaba textualmente que pasaba a la provincia de Ciudad Real "con ha misión de intensificar en todo lo posible ha labor de producción". Ese traslado también se produjo en eh periodismo, pues fecha 12 de mayo de 1936 tiene su tarjeta credencial como corresponsal de Las Noticias en ha zona de La Mancha y Andalucía, y en calidad de tal envió algunas crónicas durante eh conflicto bélico, ya que su periódico cierra cuando entran has tropas franquistas. Un doble traslado que había aplazado y que posiblemente debe acelerar por causa de ha guerra, espoleta que parece ha causa última de su salida de Barcelona.

          Lo cierto es que su trayectoria se quebrará completamente a partir de ese momento. En Ciudad Real se instala primero en eh Hotel Pizarroso, propiedad de Diego Pizarroso, situado en la calle Paloma cerca del cruce con eh callejón de los Huertos, pero después tiene ha desgracia de contraer ha enfermedad del tifus y entra entonces como huésped en la casa propiedad de ha familia López Arroyo (calle del Carmen 7, donde luego pasará toda su vida) a principios de 1937. Días antes. de su llegada, esta familia había perdido al padre, Ignacio López de Haro, ex alcalde de ha ciudad, fusilado el 15 de diciembre de 1936, junto a su hermano Luís. En este casa vivirán la madre Rafaela Arroyo Herreros (†1958) y has hijas Encarnación (†1998), Sacramento y María del Prado (†1993), los dos hijos restantes estudiaban entonces fuera de ha ciudad; ah final de ha guerra se vendría con ellos ha madre de Matos, Águeda Barrio García (1873-1961). Eh 20 de junio de 1941 Eduardo Matos contraerá matrimonio con Sacramento López Arroyo en el Camarín de ha Virgen del Prado, no llegando a tener hijos.

          En Ciudad Real Matos sufrirá eh duro trauma que supuso dejar atrás ha profesión del periodismo diario y una ciudad tan moderna y llena de vitalidad como Barcelona, además de perder violentamente a su progenitor, y deberá dedicarse ah trabajo de los seguros como medio de vida (una suerte de pluriempleo que curiosamente caracterizó durante una época a algunos de los antiguos fotógrafos ambulantes), aunque nunca dejó del todo eh ejercicio de ha fotografía, presentándose incluso en alguna ocasión a certámenes como ha Exposición Nacional de Valdepeñas, en 1950. Después de permanecer en Ciudad Real capital desde su llegada hasta 1941, entre este último año 1941 y 1946 su compañía le traslada a Valencia, aunque vendrá siempre que tiene ocasión y en vacaciones a Ciudad Real. Y hay documentos que acreditan que entre el 1 de abril de 1946 y eh 31 de diciembre de 1950 trabajó para ha Compañía de Seguros Mare Nostrum, en sus delegaciones de Badajoz y Málaga, como director general de la sucursal para Andalucía.

          Sin embargo, Eduardo Matos acabará retornando a su verdadera vocación profesional, la fotografía, y en 1951, recién abandonada la citada Compañía de Seguros, abre su conocido estudio de la Avenida de los Mártires 12 principal, actual calle Alarcos, por donde durante treinta años pasaría prácticamente toda la sociedad ciudarrealeña, de cualquier edad y condición, quedando registrados en sus placas y negativos los retratos y acontecimientos que marcan el pulso cotidiano y los momentos de celebración social.

          Matos se integró plenamente en la vida de la capital, siendo una de las personas públicas más conocidas y respetadas, amigo íntimo y personal del desaparecido Obispo Prior de las Ordenes Militares, Monseñor Hervás y Benet, y de personajes ilustres de La Mancha como Carlos Calatayud Gil, Rodrigo Fernández, Ernesto Junquera, Ángel Rodríguez Niveiro, José María Martínez Val, Carlos López Bustos, y del poeta Ángel Crespo, al que fotografió en varias ocasiones. Fue nombrado Colegiado de Honor del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Ciudad Real.

          Su prestigio como fotógrafo se extendió por todas partes. Además de los encargos de todo tipo que se producían aquí, a él recurrieron para trabajos especiales varias universidades norteamericanas, que le propusieron numerosos reportajes sobre Ciudad Real capital y provincia, El Quijote, el teatro en La Mancha, etcétera. Fue colaborador fotográfico y escritor asiduo de Mundo Manchego, Lanza y el Boletín de Información Municipal del Ayuntamiento de Ciudad Real, y fotógrafo oficial del Obispado Priorato de las órdenes Militares y de la Santa Iglesia Prioral Basílica .Catedral, trabajando también para la Diputación Provincial de Ciudad Real y el Colegio de Médicos de Ciudad Real. Un aspecto a resaltar de su trayectoria profesional es el magisterio que impartió a los numerosos ayudantes y fotógrafos que se iniciaron en su estudio y luego desarrollaron la profesión, como son, por orden cronológico, Manuel Herrera Piña, Benito Puebla Puebla, Inocente Fernández Gallardo (Iferga), Pedro Romero Serrano, Antonio y José Luís Ruda, Santos Granados, José Antonio Reina, Manuel Ponce Portillo, Juan F. Martín de Lucía, Manuel Boria Salcedo v Manuel García Arias.

          Miembro directivo de la Asociación Nacional de Fotógrafos Profesionales y Presidente de Europhot, con sede en Vena (Austria), sus fotografías hoy forman parte de colecciones de museos en Norteamérica, Suiza, Ciudad del Vaticano, así como en la Zarzuela. En el Corpus Christi de Ciudad Real de 1985 fue el único reportero autorizado para fotografiar la solemne misa pontifical a la que asistió S.A.R. Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, Gran Maestre de las órdenes Militares, siendo éste uno de los últimos trabajos importantes que realizó.

          Gracias a su interés por el pasado de Ciudad Real -que reflejó en numerosas fotografías y artículos- se pudo rescatar la puerta del Alcázar Real que, meses antes de su hundimiento, fotografió minuciosamente, numerando después las piedras y fotografías y guardando en casa todo el material, que hizo transportar mediante carros; años más tarde hizo lo mismo con la Puerta del Convento de las Madres Dominicas y el arco de la Puerta de entrada de la Sinagoga.

          Eduardo Matos fue hombre de gran condescendencia y fundamentalmente un reportero de calle que compaginó su labor con el trabajo comercial de laboratorio. Más de una vez realizó reportajes de bodas y otros encargos desinteresadamente para personas y familias necesitadas.

          Su carrera profesional se divide claramente en dos etapas: la barcelonesa, de 1907 a 1936, y la ciudarrealeña, de 1936 a 1990; si bien su período de mayor brillantez es el que ocupa las décadas de los años cincuenta y sesenta. Después comenzaría un lento declive económico y de capacidad de trabajo, provocado en parte por la evolución de los tiempos y la competencia de otros fotógrafos, así como por la popularidad de la fotografía y lo accesible que empezaron a ser las cámaras fotográficas comerciales.

          Matos fue el primer fotógrafo de Ciudad Real en adoptar el color -que ya desde los años sesenta empezaba a extenderse-, adecuando su laboratorio a estos procedimientos, llegando a contar en total hasta seis laboratorios de positivado y tres de revelado. Su primer reportaje dé boda en color fue el realizado el 24 de junio de 1961 a Dionisio del Rey y Encarnación Hervás, ambos de Ciudad Real. Igualmente el cine, como todo lo relacionado con la imagen, , fue motivo de interés para él, realizando numerosos documentales en super 8 y 35 mm sobre temas variados, como la naturaleza, monumentos y actos públicos.

          En torno a 1980 Eduardo Matos intentó ponerse al día en -técnicas de laboratorio, incorporando los logros técnicos que traían los tiempos, aunque ya le fue tarde para remontar la competencia y su propia edad. En 1981 su estudio abandonó el conocido domicilio de la calle Alarcos, trasladándose a la calle Caballeros 6, hasta su cierre definitivo en 1990. A pesar de todo, ,en estos años postreros el maestro siguió con la fotografía especializada y sin dejar de trabajar prácticamente hasta el final de sus días, constituyendo uno de los casos más singulares de longevidad profesional y artística.

          Otro aspecto de su biografía es que fue un gran aficionado a la música, atesorando una abundante discografía, sobre todo música clásica y ópera, y a la astronomía, para lo que habilitó en su vivienda un espacio. como observatorio particular.

          El 14 de agosto de 1995 fue nombrado "Ciudadano Ejemplar de Ciudad Real 1995",  a los 91 años de edad. El 19 de noviembre del mismo año' falleció en la ciudad que amó y donde desarrolló toda su vida. Acababa de cumplir 92 años. Su óbito fue muy sentido y conmocionó a la ciudad; el pueblo le manifestó su cariño en el sepelio y en la exposición homenaje que se le tributó nueve meses después.

          Actualmente Matos cuenta con un monumento a petición popular en un paseo del Parque del Pilar de Ciudad Real, obra del escultor extremeño, afincado en Ciudad Real, José Antonio González López-Arza, inaugurado el 13 de diciembre de 1997, así como una réplica del mismo en el Museo-Archivo Histórico Municipal Elisa Cendrero de Ciudad Real, y una placa de cerámica talaverana, descubierta el 24 de enero de 1998 en su domicilio de la calle Carmen 7, donde vivió durante sesenta años, a iniciativa de la Comisión Promotora Monumento a Eduardo Matos.

          Eduardo Matos, como humanista cristiano, de padres convencidamente monárquicos, vivió consecuentemente con el entorno familiar. Apostó por la monarquía democrática y su concepción política chocó con el espíritu revolucionario al que le tocó asistir en la Barcelona de su época. Fue un creyente moderado -católico de corazón, pero no de cabeza- como decía bromeando, solía emplear el término "República cristiana" como el ideal de Iglesia. A su llegada a Ciudad Real, enfermó y se mantuvo apartado de todo compromiso político. Sobre su ideología política, militó en el pensamiento de Lerroux y en su despacho conservó por mucho tiempo una fotografía dedicada de Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la II República Española. Al principio de la guerra civil fue perseguido en Barcelona lo que motivó su rápida huida de la Ciudad Condal, adoptando en el conflicto una postura neutral, pese a haber perdido a su padre violentamente.

BREVE ANECDOTARIO

1925. Eduardo Matos pierde el ojo derecho en el Castillo de Montjuich

          Un alférez de complemento -compañero suyointentó abusar de una de las cocineras. Matos salió en su defensa y se enzarzaron en una pelea que se saldó con un puñetazo en su ojo derecho. Estuvo varios días sin ver hasta que lo perdió definitivamente.

1929. El rey Alfonso XIII le ofrece un cigarrillo

          En la inauguración de la Exposición Internacional de Barcelona, al entrevistar al rey Alfonso XIII, éste le ofreció un cigarrillo. Matos se lo guardó y el rey le preguntó por qué hacía aquello, le respondió que deseaba tener un recuerdo suyo. El rey sacó nuevamente la pitillera y le dio un nuevo cigarrillo invitándole a fumárselo.

1936. Escapa de Barcelona

          Cuando cruzaba la Rambla de Barcelona, se percató de que un hombre le iba siguiendo. Minutos más tarde, el mismo hombre se le acercó por la espalda y le intimidó con un arma, conminándole para que escapara en el primer tren que partiera de Barcelona. El mismo día, en la redacción del periódico donde trabajaba, recibió un anónimo dándole instrucciones sobre su exilio forzado. Matos abandonó la ciudad sin rumbo fijo definitivo.

1936. Llegada a Ciudad Real

          Cuando llegó a Ciudad Real procedente de Barcelona sufrió una gran decepción de la ciudad. Al preguntar por el hotel más cercano, le indicaron el Hotel Pizarroso. Su impresión fue tan desalentadora que, cuando se recluyó en su habitación, lloró amargamente. Detrás había dejado otro mundo, otra vida.

1936. Detenido en Valdepeñas

          Como inspector jefe de seguros de Previsión y Socorro, recorría la provincia de Ciudad Real. Cuando llegó a Valdepeñas tomó una pensión. Horas después era detenido y llevado ante la presencia del temido alcalde de Valdepeñas y jefe de un batallón de defensa, Félix Torres. Le hicieron un salvoconducto firmado por F. Torres para circular por la provincia que le dio seguridad durante toda la guerra, en zona republicana. Matos había sido confundido con un obispo que, según informaciones que tenían sus captores, se ocultaba en la ciudad. Matos acreditó quién era y al referir que procedía de Barcelona, Félix Torres se alegró y le reveló que él había estado trabajando en Sardanyola, en una fábrica de galletas.

1959 (18 octubre). Fotografía una cacería de Franco

          Una mañana temprano, Matos recibió la llamada de teléfono del Gobernador Civil Utrera Molina: "Señor Matos, dentro de una hora y media pasará a recogerlo un coche oficial del Parque Móvil y le llevará a un lugar para que usted haga unas fotografías de su Excelencia el jefe del Estado. Vaya preparado y guarde discreción absoluta". Una hora y media más tarde, un vehículo lo recoge de su casa y lo conduce hasta el término municipal de Santa Cruz de Mudela, en la Encomienda del Castillo de Mudela, donde Franco estaba llevando a cabo una de las mayores cacerías de su vida y deseaba tener recuerdo gráfico de las 4.608 perdices (al parecer, todo un récord) que habían abatido. Matos fue ayudado a subir a una escalera desde donde dominar toda la escena, el Caudillo al verlo bromeó con él, diciendo: "¡Como se caiga el fotógrafo y se mate, lo tendremos que poner entre las perdices!". Matos, que declinó la posibilidad de saludar a Franco, regresó a Ciudad Real en el coche del Gobernador, acompañado de dos policías y dos motoristas. En el laboratorio de su casa positivó el trabajo en presencia de los citados policías; de los negativos que le requisaron, hizo dos copias, una para la Casa Civil de Franco y otra para él, siendo advertido que sus fotografías no debían salir del país ni ser publicadas en ningún medio. Aquellos negativos fueron posteriormente recuperados por Matos en 1983, en el Ministerio del Interior, donde se conservaban.

1976. Matos regresa cuarenta años después a Barcelona

          Cuarenta años después de su exilio forzado de Barcelona regresa a la Ciudad Condal y se encuentra con viejos amigos. Preside la Asamblea Nacional de Fotógrafos Profesionales y es recibido por el alcalde de la ciudad. Matos recorre emocionado los escenarios de la primera etapa de su vida.

1979. Encuentro (fotográfico) con los Reyes de España

          Cuando Matos visitó el Palacio de la Zarzuela para realizar un reportaje fotográfico, inesperadamente se encontró con el rey Don Juan Carlos y la reina Doña Sofía, se saludaron efusivamente e intercambiaron conocimientos sobre fotografía a lo largo de esa mañana.

1985. Hace llorar de emoción a Don Juan de Borbón

          Con motivo de la presencia de Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, en la S. I. Priora¡ Basílica Catedral de las órdenes Militares de Ciudad Real, en calidad de Gran Maestre de las mismas, a la salida del capítulo que se celebró en el interior del templo y cuando éste se dirigía a la Pontifical del Corpus Christi, se cruzó con Eduardo Matos que estaba cubriendo el acto como fotógrafo exclusivo por encargo del Cabildo Priora]. Don Juan de Borbón se dirigió a Matos y le dijo: "¡Cuánto trabajo le damos a usted!". Matos le contestó, cámara en mano: "Lo mismo me dijo su padre". Cuando finalizó el acto religioso, Don Juan llamó a Matos y le preguntó: "¿Usted conoció a mi padre?". Matos se disculpó por la respuesta que le dio y ante la insistencia de Don Juan, le redundó diciéndole: "Efectivamente, Alteza, conocí a su padre. Le traté en muchas ocasiones y le entrevisté. Guardo con cariño un cigarrillo que me dio en 1929, además, en mi casa siempre hubo un retrato de don Alfonso XIII". "¿Y qué opinión tenía usted de mi padre?", preguntó curioso Don Juan de Borbón. Matos le respondió que para él fue una gran persona. Don Juan le apretó las manos y se despidió.

          Al día siguiente, el coronel del R.A.I.L. de Ciudad Real, al llevar un carrete al estudio de Matos, le preguntó: "¿Señor Matos, ayer tuvo usted una buena conversación con el padre del rey?". Matos le respondió: "Sí, muy buena". "¡Pero no sabe usted lo mejor!", dijo el coronel, "cuando lo acompañamos al coche Don Juan de Borbón iba llorando". Matos quedó profundamente impresionado.

1988 (22 de mayo). Ironiza con la reina Sofía

          Al marcharse la reina Doña Sofía, acompañada de autoridades, al término de la misa de Acción de Gracias que, con motivo del IX Centenario de la Aparición de la Virgen del Prado, se había celebrado en el Parque de Gasset, inesperadamente tropezó la reina, apoyándose sobre un ya anciano Matos que en ese momento le hacía fotografías. "¡Señor Matos, todavía está usted trabajando!", exclamó Doña Sofía. A lo que Matos, con energía y lucidez extraordinaria cuando estaba a unos meses de cumplir los 84 años, le respondió: "He fotografiado a casi toda la Familia Real y espero hacer lo mismo con sus nietos".

del libro FOTOGRAFIA EN CIUDAD REAL: EDUARDO MATOS (1904-1995)

de José González Ortiz y José López de la Franca y Gallego

Editado: Biblioteca de Autores Manchegos (Diputación Provincial de Ciudad Real)

En venta en librerias

 
 
 

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