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En el año 878, ya en época
musulmana, Caracuel fue escenario de una batalla entre
el caudillo cordobés Haxim y el rebelde Ibn Mervan
aliado del rey de León, siendo derrotado y hecho
prisionero Haxim. Un año después, el califa de Córdoba
envía una expedición para reducir Caracuel y otras
plazas de la región. En el año 912, de nuevo el califa
Abderramán III dirige una expedición contra Al-fath ben
Zennum tomando Caracuel y otros castillos.
En 1085 con la caída de Toledo en
poder de Alfonso VI se considera incluido este castillo
en el reino de Toledo, aunque debió ser solo de “jure”,
ya que años después formó parte de la dote de la mora
Zaida en el año 1091.
En 1130 con las expediciones de
Alfonso VII el Emperador hasta Los Pedroches Caracuel
cayó en manos cristianas, aunque debió ser
transitoriamente pues en el año 1147, con la caída de
Calatrava se incluyeron otras plazas, entre ellas a
Caracuel, perdiéndose posteriormente en la invasión
almohade de 1156. Nuevamente tuvo que ocuparse por
Alfonso VIII en 1178, a la vez que Alarcos, para
perderse en el año 1195 como consecuencia de la derrota
cristiana en este lugar volviendo a recuperarse ya
definitivamente con la expedición de las Navas de Tolosa
en 1212.
La encomienda de Caracuel fue
fundada en 1170 siendo una de las más antiguas del Campo
de Calatrava junto con la de Benavente y Las Guadalerzas.
El cambio de titularidad a favor de Corral de Calatrava
se efectúo en el Capítulo General en 1551, a
consecuencia del mayor auge que adquirió esta población,
debido a su situación topográfica más favorable a la
labor agrícola. Sin embargo, la encomienda continuó
nombrándose por los dos títulos, Corral de Caraquel. En
las Relaciones Topográficas de 1575 se explica el sentir
de este pueblo sobre su descenso y el paralelo aumento
del Corral.
Cuenta la leyenda que en este
castillo vivía una reina árabe llamada Clara. El nombre
de Caracuel derivó de caracruel por la cara tan cruel
que tenía dicha reina. |