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Yo le doy la buenas
noches
a esta santa
sociedad
que adoran la San
Cruz
con devoción y
humildad.
A venerar esta Cruz
a esta casa hemos
llegado
por ser tan vivos
recuerdos
de Jesús
Crucificado.
Aquel Redentor del
mundo
Que por salvar los
humanos
padeció muerto en
la Cruz
clavado de pies y
manos.
Y coronado de
espinas
a una columna
amarrado
sin piedad y sin
compasión
cruelmente le
azotaron.
Por la calle la
Amargura
bajó el Divino
Cordero
con el peso de la
cruz
tres veces cayó en
el suelo.
Con el Rostro
ensangrentado
la Verónica lo vio
y aquella mujer
piadosa
con su manto lo
limpió.
Al desdoblar aquel
paño
tres dobleces que
tenía
tres caras quedan
pintadas
en fina fotografía.
Viéndolo
desalentado
con el peso del
madero
mandaron que lo
ayudase
a Simón de Cirineo.
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Antes que llegó al
Calvario
aquellos fieros
sayones
lo desnudan de sus
ropas
como sangrientos
leones.
Le colocan en la
Cruz
lo clavan de pies y
manos
y boca abajo lo
ponen
para remachar los
clavos.
Lo colocan en la
Cruz
en medio de dos
ladrones
cual si fuera el
capitán
de aquellos malos
hechores.
Longinos y
Nicodemus
y José de Arimatea
lo bajaron de la
Cruz
y a su madre se lo
entregan.
Traspasada de dolor
le decía de esta
suerte
ya me dejas hijo
mio
sin consuelo para
siempre.
Ya no te veré jamás
hijo de mi corazón
hasta que suba a
gozar
de tu Divina
mansión.
A quién le echaré
por Mayo
a esta Cruz
maravillosa
que Jesús la
recogió
por madre hija y
esposa.
Me despido de esta
casa
también de sus
propios amos
de la Santa Cruz
vendita
que es la insignia
del Cristiano.
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